Románica, de los s. XI-XII, es la única iglesia de las tres que se construyeron en zona de extramuros que aún se conserva. Posee una sola nave con dos capillas que forman crucero y cubierta de madera.

La torre, de sillería, está adosada a la iglesia. Merece la pena destacar la escalinata de piedra, presidida por un bello crucero renacentista, que da acceso al pórtico del templo.

En el interior, podemos observar numerosos retablos, destacando uno en el que encontramos a San Bartolomé. Es la actual parroquia de Sepúlveda.

Saliendo del tempo, no solo podemos contemplar una sensacional vista de la plaza, sino también imaginar una de las noches más bellas en esta localidad, durante la que se celebra la Fiesta de “El Diablillo”. Cada 23 de agosto, a las 10 de la noche, las luces de la plaza y del barrio de San Bartolomé se apagan para dar paso a un momento mágico, es entonces cuando, de una hoguera encendida momentos antes, salen los diablillos y bajan la escalinata dando escobazos a los asistentes.

 

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