Cuando se crean los partidos judiciales, en 1834, pasa a llamarse Cárcel de Partido, etapa en la que se realizan algunas reformas. Buena parte de las instalaciones que nos han llegado a la actualidad son casi las mismas que existían entonces.

De sus tres plantas, la inferior y superior estuvieron siempre destinadas al uso como prisión, mientras que la intermedia es la que más modificaciones y utilidades ha experimentado. Fue Casa del Concejo hasta que se construyó un ayuntamiento nuevo al otro lado de la plaza en 1870, y entonces pasó a ser la vivienda del jefe de la prisión hasta su cierre definitivo. Posteriormente, fue reformada para la realización de actividades culturales.

El edificio, de unos 400 metros cuadrados, fue acondicionado en 2014 para acoger una exposición permanente de carácter didáctico y divulgador que muestra el uso y las formas de vida en este tipo de cárceles, con sus implicaciones sociales e históricas. La idea de la privación de libertad, ya sea como cautiverio forzado o como reclusión voluntaria, guía el recorrido y el visitante experimentará y conocerá también cómo vivían los presos, cómo se impartía justicia y las costumbres y usos sociales relacionados de siglos pasados.

El mensaje se adapta buscando la comprensión de distintos sectores de población y edades, con especial atención a los escolares. El planteamiento interactivo de paneles que el visitante debe abrir facilita una experiencia sensorial y directa, que se intensifica con recreaciones ambientales sonoras y visuales y maquetas proyectables.

Para captar la atención de los niños se ha puesto especial cuidado en la creación de juegos pedagógicos, puzles de prismas con mensajes positivos sobre la libertad y un juego multimedia que les desafía para que planeen la fuga de la cárcel, superando todas las barreras que se les presentan entre la celda y la calle.

También la iluminación juega un papel fundamental a la hora de recrear atmósferas concretas.

Tres plantas

El contenido se distribuye en un recorrido por las tres plantas, de abajo a arriba. En la planta baja, además de la historia del edificio, se encuentra el  punto de partida de este viaje en la idea del cuerpo como cárcel del alma, tal y como pudieron sentirlo místicos como Santa Teresa de Jesús y ascetas como San Jerónimo.

A continuación, la literatura escrita entre rejas o sobre ellas centra el discurso, con fragmentos de Fray Luis de León, Cervantes, Miguel Hernández, Quevedo, Jovellanos o San Juan de la Cruz, que los visitantes pueden leer en una tableta, a modo de biblioteca virtual. Este nivel completa su información con una maqueta de Sepúlveda y un montaje audiovisual, que aportan la información turística necesaria para aprovechar la visita y conocer bien la localidad.

En la primera planta se tocan las diversas formas de reclusión, entre ellas la de la mujer, el honor encarcelado en palacios y casas hidalgas que se revelan como una noble prisión, la educación diseñada para mantener a la mujer en la esfera privada, durante largos periodos de la Historia, y los modos de evitar ese encierro de género. También en este nivel se encuentran la celda del espíritu, con la reclusión voluntaria de monjes y eremitas que buscan la salvación del alma a través de la soledad, la oración, el trabajo y la represión del instinto; ahí se incluyen ejemplos de distintas órdenes monásticas y ermitaños, como San Frutos.

Cierran este nivel las ciudades amuralladas, vistas como una prisión ciudadana de la vida intramuros, y las cárceles y prisiones concebidas como espacios de castigo por la comisión de delitos.

Y la tercera y última planta refleja con fidelidad cómo era la vida en la cárcel de la villa de Sepúlveda durante los dos últimos siglos y en cada uno de sus espacios: celdas de hombres, de mujeres, el calabozo, los baños y el cuarto de guardias y administración, así como la relación entre presos y carceleros. Es en esta área donde el visitante podrá ponerse fácilmente en la piel de los antiguos moradores del edificio.

ENTRADA GENERAL: 3 €
ENTRADA REDUCIDA*: 2 €

ENTRADA CONJUNTA CON EL MUSEO DE LOS FUEROS GENERAL: 4 €
ENTRADA CONJUNTA CON EL MUSEO DE LOS FUEROS REDUCIDA: 3 €

* Reducida: Grupos de más de 15 personas, niños menores de 12 años y personas mayores de 65 años.

HORARIO: Consultar en la Oficina de Turismo

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