Es un edificio singular declarado de máxima protección y uno de los más antiguos de la Villa. La fachada románica, que data del siglo XII, abre un patio porticado de finales del XV que da la bienvenida a los viajeros que acuden a este lugar en busca de descanso y tranquilidad.

Las ocho habitaciones de las que consta la posada, se distribuyen en torno a dicho patio. En la fachada posterior se puede disfrutar de un tranquilo jardín con una espectacular vista panorámica de Sepúlveda.

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