Decía el aventurero José Antonio Labordeta que “el silencio debería ser el único sonido del paisaje de las Hoces del Duratón”. A esa calma se une el latido histórico de los pueblos que han recorrido estos parajes, y el arrullo del vuelo de las rapaces que vigilan los cielos.

Hoy le invitamos a seguir practicando deporte, también en verano, eligiendo rutas más frescas e incorporando al senderismo, el turismo activo en bicicleta y en piragua desde el Parque Natural de las Hoces del río Duratón, uno de los más emblemáticos de la provincia de Segovia. Y en silencio.

Déjese aconsejar por los guías de la Casa del Parque, situada en la antigua Iglesia de Santiago, en Sepúlveda, sobre las diferentes opciones deportivas y culturales, como una visita a la ermita románica de San Frutos, del siglo XII. La Casa del Parque ofrece rutas para todas las edades, desde niños hasta mayores de 60 años. Los recorridos en piragua parten desde el acceso del Portillo de la Pez, un precioso enclave del río que le hará sentir en la playa gracias a la presencia de arena de pinar.

Las Hoces del Duratón ofrecen un paisaje de contrastes entre las grandes llanuras de la meseta castellana: cortados, cárcavas, pliegues, meandros y paredes verticales llenas de oquedades sorprendentes que el río va dejando a su paso. Al interés y belleza del paisaje, hay que añadir la gran riqueza arqueológica e histórica que encierra en su interior esta peculiar garganta.

Este parque natural, situado en el noroeste de Segovia, abarca desde Sepúlveda hasta la presa del embalse de Burgomillodo. Son más de 5.000 hectáreas y 25 kilómetros de recorrido, en los que el río ha excavado las rocas calizas esculpiendo durante millones de años las impresionantes paredes que en algunas zonas alcanzan hasta 100 metros de altura.

Cuenta con tres ambientes diferentes: la parte alta está ocupada por el páramo, en donde abundan los bosques de sabinas y de enebros; en el fondo del cañón, se alza el bosque de rivera, compuesto por sauces, chopos y alisos entre otras especies; y siguen los cortados, donde solo encontrará alguna especie adaptada a estas duras condiciones de roca.

Comienza la ruta…

Le sugerimos descubrir sus valores naturales recorriendo una de las muchas rutas de senderismo propuestas: la senda del puente de Talcano al puente de Villaseca, para finalizar en la ermita de San Frutos. Este recorrido, que transita por el borde del río, permite realizar un paseo por la mitad oriental del cañón y apreciar el paisaje, la fauna y la flora. Tiene una dificultad calificada como sencilla y el tiempo de recorrido de ida está estimado en tres horas a pie. Se puede realizar también en bicicleta. Tenga en cuenta que el camino es solo de ida hasta la ermita de San Frutos.

Se inicia el camino en el aparcamiento situado en el extremo de la parte del río más cercana a Sepúlveda. Un corto tramo lleva al puente romano de Talcano. Más adelante, en el kilómetro 6, encontrará el puente del Villar y, después, el de Villaseca, que dan testimonio de cómo las civilizaciones cruzaron por estas tierras con ambición de conquista.

Descienda por la orilla derecha del río resguardado por el bosque de galería y los farallones rocosos a ambos lados. A la derecha encontrará un valle con unas rocas que enmarcan el centro del meandro. Siga bajando por este incomparable cañón, observando cómo sus paredes calizas no son verticales en todo su desarrollo sino que forman escalones por la acción erosiva del río. En los farallones de la derecha divisará la ermita visigótica de San Julián, en ruinas.

La senda se va a ir acercando o alejando, según se descienda entre zarzas por el bosque de galería que nos acompaña a nuestro paso. En una parte muy angosta del cañón, arriba a la derecha, hay un puente de piedra caliza formado de manera natural denominado La ventana del diablo. Llegará hasta un puente, no lo cruce, siga río abajo. Tras continuar la marcha llegará a las inmediaciones del puente de Villaseca. Un poco antes de arribar, a mano derecha, está la cueva visigótica de los Siete Altares.

Ermita de San Frutos

Al finalizar la senda por el borde del río, continuará caminando por la explanada de tierra donde termina el camino de Villaseca hacia el espolón rocoso, rodeado de precipicios, sobre el que se alza la ermita de San Frutos. Tras cruzar por un puente de piedra y una profunda grieta, llamada La Cuchillada, se asciende al antiguo cenobio benedictino. Cuenta la tradición que ante el avance de las tropas árabes, un ángel abrió con su espada una enorme brecha en la roca para proteger a San Frutos y a sus hermanos, Santa Engracia y San Valentín, que quedaron a salvo en la zona de la ermita.

En la parte alta de una de las curvas más cerradas que describe el río, está el lugar más visitado del espacio natural y sin duda uno de los más bellos del recorrido donde hacer fotografías y tomarse un tiempo de descanso. El enclave de esta construcción románica del siglo XII nos traslada al mundo mágico de las leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer, especialmente a El monte de las ánimas, por conservar un cementerio con varias tumbas antropomórficas altomedievales y recordar en un grabado en piedra la tragedia de una mujer despeñada, a quien los visitantes rinden tributo. También en verano.

Ficha técnica de la ruta

Del 1 de agosto al 31 de diciembre solo necesitarán permiso los grupos de más de 20 personas, que deberán realizar una reserva previa, y recoger su permiso en la Casa del Parque Natural (teléfono: 921 540 322).

Marco Geográfico Parque Natural de las Hoces del Duratón, en el noroeste de Segovia. Se trata de una de las primeras zonas protegidas en Castilla y León declarado Parque Natural el 27 de junio de 1989 por la riqueza de sus valores paisajísticos, geológicos, botánicos, faunísticos, históricos y arqueológicos. También es una Zona Especial de Protección de Aves (ZEPA).

Distancia 12 km desde Puente de Talcano hasta el Puente de Villaseca. Posterior subida a la ermita de San Frutos.

Desnivel de subida +25m

Desnivel de bajada -25m

Tiempo 3 o 4 horas de ruta. Teniendo en cuenta una parada para comer y media hora más si se va a la Ermita de San Frutos. (Tramo solo de ida).

Dificultad de la ruta Fácil. Sendero. Desnivel escaso y corta distancia.

Equipo recomendado Llevar ropa, calzado y equipo de montaña adecuados, impermeable, mochila, mínimo dos litros de agua, comida, gafas y protección solar. Los bastones son aconsejables. Calzado y ropa de repuesto aconsejable (en caso de posibles lluvias).
Recorrido desde Madrid En coche, por A-1, autovía de Burgos, hasta el desvío del kilómetro 100, dirección Cerezo de Abajo. Cruzar el pueblo y continuar por SG-205 a Perorrubio, donde se sigue por SG-V-2344 hasta Sepúlveda.

info   Fuente de la noticiawww.elpais.com
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