El pasado mes de febrero, el Pleno de la Diputación de Segovia acordó por unanimidad declarar la fiesta de El Diablillo de Sepúlveda como Manifestación Tradicional de Interés Cultural Provincial, una celebración que acaece cada 23 de agosto a las diez de la noche en el barrio de San Bartolomé.

                Una noche especial, en la que la gente de la localidad y los visitantes, llegados desde diferentes lugares de la geografía, disfrutan de una tradición única y singular. Cada 23 de agosto, y siempre el 23, al caer el día, en lo alto de la escalinata de San Bartolomé se enciende una hoguera de la que, al llegar las 10 de la noche, salen seis diablillos que comienzan a descender las escaleras que conducen desde el barrio de San Bartolomé a la Plaza de España. Una vez llegan a la multitud, se pierden en ella al tiempo que con sus escobas van dando escobazos a todo aquel que desee pasarlo bien y formar parte de esta curiosa tradición.

                El origen de este ritual está en las historias de San Bartolomé, quien según cuenta la tradición oral y escrita, estando predicando en la India fue requerido por el rey Polimio, cuya hija estaba endemoniada y atacaba a mordiscos a todos aquellos que se acercaban a ella. La princesa habría quedado curada cuando San Bartolomé pidió a los criados del rey que la desataran, siendo entonces el diablo quien quedó preso por el santo. Por este motivo, en Sepúlveda se extendió la creencia popular de que cada 23 de agosto San Bartolomé libera al diablo durante un tiempo y éste corretea por el pueblo, dando escobazos a cuantos se encuentran en su camino y desatando la juerga entre los vecinos, hasta que el santo vuelve a atraparlo en la iglesia que lleva su nombre.
 
                Según cuentan los vecinos y las vecinas de la localidad, situar el origen de esta tradición es muy difícil, aunque se da por hecho su inmemorial inicio. Aunque sí nos hablan de que ha evolucionado, ya que de un diablillo, se pasaría a dos y de ahí a los seis que hay en la actualidad. Por lo que se trata de un tema que hay que seguir investigando a día de hoy.
 
                El Ayuntamiento de Sepúlveda presentó la solicitud para que El Diablillo fuese declarada como Manifestación de Interés Cultural Provincial el 18 de agosto de 2016, acompañando a aquélla una memoria descriptiva de la tradición. Sin embargo, los sepulvedanos aún tuvieron que esperar más de un año para que el 12 de diciembre de 2017 el Consejo Asesor del Instituto de la Cultura Tradicional Manuel González Herrero emitiese un informe positivo, después de requerir más información y documentación acerca de la fiesta, para que la propuesta fuese llevada a la Comisión de Cultura y Juventud y, posteriormente elevada al Pleno de la Corporación. Según los informes técnicos de carácter antropológico llevados a cabo por la institución provincial, la fiesta de El Diablillo destaca no sólo por la vigencia del rito, también por su creciente impacto y dimensión turística y mediática, que le auguran un gran futuro entre las celebraciones importantes del presente de la provincia. 
 
                Al igual que hiciera con la Ofrenda de los Cirios de Santa María la Real o con La Octava de Fuentepelayo, únicas fiestas que han obtenido hasta ahora este reconocimiento -que está vinculado al artículo 2 de la convención de la UNESCO para la salvaguardia del patrimonio cultural e inmaterial-, el Instituto de la Cultura Tradicional Manuel González Herrero editará para su declaración un pequeño libreto en el que quedarán detallados desde los orígenes de la fiesta, hasta la descripción de los rituales de la celebración o la manera en la que ésta ha sido conservada.

Más información: http://www.turismosepulveda.es/el-diablillo

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